El poder de una conversación



Hay conversaciones que juegan un papel importante en nuestras vidas. A veces son difíciles, nos cuestan porque duele mucho, quizás porque tocan temas muy delicados o porque nos hacen recordar el pasado.

A medida que pasan los años me he dado cuenta que cuanto mas avanza la tecnología más nos volvemos huraños a lo que se refieren comunicación cara a cara o como bien dice, evitamos a todo cuesta el contacto humano. Todo ahora es tan superficial  casi todo se trata por whatapp o correo electrónico,  con un vale, un ok o un emoticono, no está mal pero ¿Dónde queda el calor humano?

Se que para enfrentar una conversación en directo es necesario tener muy controlado algunos aspectos como el esfuerzo  emocional y intelectual. Es difícil reunir todos esos elementos  en una sola persona y  siento decir que por desgracia lidera el analfabetismo emocional. La gente por evitar ciertas verdades o sentimientos se esconden detrás de una pantalla como si estuviera delante de una bomba a punto de explotar. Non son capaces de sintonizar con el estado del animo de la otra persona, actúan como un vegetal, lamentablemente creo que hasta una alcachofa tendría mas corazón que muchos que anda por ahí.

No tenéis idea lo que puede hacer una buena conversación y más si viene acompañado de un aprieto de mano o un cálido abrazo. Hay conversaciones que salvan vidas, crean ilusiones y aportan fuerza para poder caminar.

Se juega mucho la vida en una conversación, puede que salga mal o puede que acabe bien, hay una probabilidad de 50%  para cada lado, y de ahí viene el miedo. Miedo a equivocarse, miedo a decir lo que siente, miedo a ser rechazado. Todo es miedo.

Mi madre decía que no importa cuantos años tenga, si no maduras no te sirve para nada hacerse mayor. Madurar es entender que una bronca, un tirón de orejas, un lo siento o perdóname va mucho más allá de su significado. No es para dañar, es para mejorar.

Antes era muy susceptible a mi forma de expresar en español, me sentaba mal cuando recibía una critica, era como una niña pequeña con juguete roto. Sentía que era rechazada por pronunciar mal o  escribir con alguna falta de ortográfia. Eso me generaba un pánico a socializar porque era inevitable, era abrir la boca y escuchar la famosa pregunta ¿De dónde eres?

Con el tiempo y con la madurez necesaria aprendí que da igual como te digan las cosas, ahora me quedo solo con la parte buena y la mala lo devuelvo al universo, y él que  se encargue del resto.

 En todo caso, hay que ser consciente que en una conversación no hay un ganador o perdedor y si dos personas que están cerca de la verdad, y esa verdad que por ahora no tiene ningunos de los dos pero que con humildad se puede llegar y lo más bonito es que será con la ayuda del otro. Eso se llama inteligencia emocional, esa que tanta gente carece porque no se permite algo tan sencillo que es probar el verdadero poder de una buena conversación.

No podemos creer que somos una maquina perfecta y que no necesitamos consejos, es mentira, hay personas que cuando hablan te llena de inspiración, te contagia con su energía, con su fuerza y ganas de comer el mundo. Seamos personas que inspiran, las que dan  ganas de estar horas y horas hablando y por favor, no transforme una conversación en un monologo, no conteste con un si, quizás, bueno o otros miles de monosílabos. Hazlo bien, pon algo de calidez y pasión.


Recuerdo las miles de broncas con una persona de confianza. Para ponerme a parir era peor que un cura enfadado en la misa del Domingo, me soltaba un discurso tan largo que me dejaba seca. En cambio cuando era para alagar o decir cosas positivas era distante, cortante y limitado. A final no era las broncas que me desmotivaron y si ese ratos libres que podíamos haber hablado de cosas sin importancia pero necesarias y que lamentablemente no se hicieron.

Dicen que cada vez tenemos menos tiempo porque nuestros trabajos y rutinas nos esclavizan y nos obligan a no tener tiempo, para mi eso es la mayor patraña que se ha inventado en el mundo moderno. ¿Cuantas horas del día os dedicáis a ver vídeos de gatitos o lo último que se dijo en GH? Si se quiere, se puede, es cuestión de gestionar mejor cada momento y si no sabes hacerlo aquí va una truco, papel y bolígrafo o crea una plantilla en Excel con los días de la semana y organízate para todo incluso para esas cosas tontas o simplemente quedar con un amigo.

Tengo la experiencia de trabajar en distintas áreas y durante estos años me he dado cuenta que he aprendido más en las pequeñas horas de conversación  que hice en el café o en la hora de la comida que mil horas en la universidad o leyendo un libro.  Todo mundo tiene una historia que contar, una batalla por lo cual sentirse orgulloso y una lección de vida que enseñar. Tenemos que aprender a desarrollar la capacidad de escucha, empatizar con nuestro interlocutor y algunos minutos o una tarde para poner todo eso en practica.


El tiempo bien empleado vale oro, y la calidad de vuestras conversaciones mejorará la calidad de vuestras vidas pero claro, que sea de calidad, con argumento, con peso, valor, educación y formación. Que nos os dejéis influenciar por lo que digan en la tele, usen la  inteligencia y tengan siempre en cuenta los dos puntos de vistas, no seáis torpes mezquinos, y por favor, eviten  palabras cortantes y mal sonantes.

Seamos personas influyentes en este mundo, no me importa si eres un carnicero o un medico, hagamos uso de la palabra con calidad, con sabiduría, con respeto, con amor, con pasión, con inteligencia, seamos donantes de tiempo, de paciencia,de sonrisas y de buenas conversaciones.

Por cierto, aquí va un consejo de sabios, si queréis destacar y conseguir que vuestros locutores queden encantados,  debéis reunir tres aspectos importante y que enganchan:

- Tengan habilidad para contar historias.
- Vulnerabilidad.
- Sentido del humor

Son tres piezas esenciales para que puedan ganar el corazón de las personas que te rodean, por ejemplo contar un historia personal no es solo demonstrar que has pasado por algo sino que también expresa emociones. Compartir cosas siempre interesa la gente, ya sabes la curiosidad en querer saber algo ajeno es algo que nos encanta a todos.

Demostrar vulnerabilidad es hacer que la otra persona vea que tu no tienes una vida perfecta, que no has vivido como un rey o una reina, todos tenemos un pasado que no ha sido el mejor pero que es un ejemplo de humanidad y cercanía, la conexión es lo que da sentido  y propósitos en nuestras vidas.

Y por último, el sentido del humor, yo soy la que peor cuenta chistes, casi siempre no tienen gracia pero me hago la sueca y me invento sobre la marcha o incluso cuando me olvido del chiste en el momento que estoy contando, me hago la loca y la gente acaba por reírse, aunque no sepa bien porque se ríe. No hace falta que seáis serios todo el tiempo, soltar una broma, una burla de si misma es demostrar carisma. Yo soy la primera que me río de mi cara pálida o mi poca habilidad para ligar, pero oye ¿Que más da? Menos dramas y más bromas.



Anna

























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