Sé esa canción de los años 90



Llevo unos cuantas semanas publicando algunos de mis pensamientos y temas que considero importante a nivel humano. Se que puede parecer cursi y hasta idílico pero en base a mi experiencia y viendo el comportamiento social en  los últimos tiempos veo que algo va mal. No se si son las redes sociales, los medios de comunicación o la industria de la moda, pero siento que cada vez nos alejamos de cosas que realmente importan.

Considero todos estos temas importantes y siento que se está perdiendo. Ahora mola más hablar de viajes, de looks y miles de cosas que todos ya sabemos, y no esta mal, a fin acabo es algo que también es parte de nuestra vida ¿ A quien no le interesa esas cosas? ¿Pero y lo demás dónde está?

Es importante considerar que no somos perfectos y que no existe una vida perfecta, tenemos que entender que eso no es real a las 24h del día. Compartir otras cosas menos materiales, sacar nuestro lado humano de vez en cuando también es bonito y creo que muy inspirador.

Hoy quiero hablar de un tema especial que es el de desarrollar admiración hacia los demás, todos tenemos algo que aportar basta querer y sino aprender para en un futuro también aportar.

 La admiración hacía el otro es lo que nos hace seguir siendo humildes, porque si no tuviéramos a nadie que admirar probablemente caeremos en el error de ser soberbios.

Ayer subí un vídeo en mi estado de WhatsApp dónde compartía un hallazgo. Después de 6 años utilizando mi trípode de Manfrotto descubrí una nueva forma de usar. No se si en el manual lo ponía, sinceramente yo y los manuales nos llevamos bien (un gran error), el caso es que si me ocurrió por casualidad probar y descubrí América por arte de magia.

En ese momento me sentí tan estúpida pero a la vez tan feliz que no me importo compartir con mis amigos, entre risas y cachondeo hice el vídeo sin importar si podría parecer útil o incluso tonto, no tengo miedo de hacer ridículo,  puede que esto sea una gran cualidad o puede ser un  defecto según quien. En fin, lo que no me podía imaginar es que horas después me llegaría mensajes de gente que también tiene el mismo  tipo de trípode y que tampoco conocía el truco. Total, que pase de ser la estúpida ignorante a la tía molona y muy Pro.

También hubo un caso de un día estar escribiendo por WhatsApp y sin querer puse el símbolo de * al principio y a final de la frase y me salió la palabra en negrita. La persona con quien estaba hablando no tenia ni idea y le molo el descubrimiento.

Cosas como esas que pueden que parezcan una tontería pero a final acaban despertando admiración, pero esto solo ocurre si sabemos hacer las cosas bien desde la humildad y sencillez.  En ese momento me sentí orgullosa de haber compartido algo pero si fuera al contrario también estaría agradecida y probablemente mi reacción sería la misma.

Todos queremos influencia positivas en nuestras vidas, por eso tener las redes sociales y compartir viajes magníficos o looks de escándalo esta bien pero a fin ¿Que tiene de bueno en  todo eso?


Lo bueno y lo malo se comparte, es necesario para nuestro crecimiento personal y inteligencia emocional, quizás dentro de unos años nadie se acordará de esas pequeñas cosas que hemos dicho pero si se acordaran de las cosas que sintieron.

Yo comparo eso como aquella canción de los años 90, cuando no existía ni Youtube, ni Spotify, ni ipod y otras tantas aplicaciones que sirven para localizar y escuchar música a cualquier hora. Antes cuando escuchabas una canción en la radio y te gustaba tenia dos opciones: una era ir a la tienda comprar el disco y por aquella época era muy caro y sin contar que muchas veces dabas con el caso de 12 canciones que se componía un disco solo una merecía la pena, las demás eran malisimas.

La segunda opción era tener en casa un radio casete grabador y ponerse delante de la radio y rezar para que la tocarán otra vez, ahh y de paso poner una vela para que el locutor estuviera calladito hasta que acabará de sonar la maldita canción. Al final estabas tan enganchada que te daba igual estar una hora o dos esperando esperando pacientemente hasta alcanzar su objetivo que era pode grabar y escuchar una y otra vez sin interrupciones.

Pues sé esa canción de los años 90, esa canción que entra en tu cabeza y que sin querer apetece tenerla.Sé ese tipo de persona que merezca la pena, que los demás sientan algo especial o que simplemente se acuerden de ti con un buen sabor de boca.


Enfoca tu energía en ser algo bueno y en sacar lo mejor de ti sin esperar que por los demás, sé esa
clase de persona que inspira, que aporta, que radia confianza, amor, respeto, vida.

Sé esa canción de los años 90 y estoy seguro que mucha gente hará el esfuerzo brutal por estar a tu lado o al menos se acordará de ti por algún hallazgo (aunque sea una tontería como la mía).















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