Dicen las estrellas que los fugaces somos nosotros



Me canse de buscar tréboles de cuatros hojas.
Me harté de soplar velas en cada cumpleaños con un pedido en mi mente.
Y ya ni pienso en buscar una estrella en el cielo para hacer un pedido porque está claro que no son las estrellas fugaces...los fugaces somos nosotros.

Esa gente que viene y que va y que incluso a lo mejor ni está o nunca estuvo me hace pensar en otras cosas.
Mira que siempre he sido de pedir cosas sencillas: una muñeca de esas que no llora ni habla, un cometa, un peluche o una tarta de chocolate y no digo que no he tenido esas cosas incluso más. Pero al crecer crecieron conmigo mis sueños y mis deseos y mi deseo honestamente era encontrar alguien capaz de entenderme, de verme más allá de lo que soy o de lo que aparento ser  ¡¡¡Pero que va!!!

Por eso pienso que eso de pedir un deseo es una estafa, cuanto más se desea más se hacen de rogar. Es como la niña bonita caprichosa que se esconde tras una puerta, va a su bola, a su rollo ....


Creo que a final he aprendido algo, que las cosas fugaces como esa flor rara que aparece en medio de un cactus,  esa sonrisa sin esperar, ese olor tan rico que viene de alguna parte y que te hace entrar hambre, todo eso son cosas hermosas que aprendí a valorar, y si hay que sacar algo bonito de esas personas  que vienen y se van pues así será.



Tenemos que aprender a brillar aunque tenga la ausencia de cosas que consideramos importantes, la máxima de la vida es disfrutar y dejar de medir el tiempo y considerar que ahí está la calidad.

La calidad de un abrazo, de un beso, de caricias o simples charla están en la intensidad y no en el tiempo que haya durado....y eso aunque sea del tamaño de un guisante no importar, entrará en el mundo de los recuerdos bonitos  y eso amigos..... es infinito.




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